El Patio Maravillas invita a la ciudadanía madrileña a desenterrar el tomahawk contra el expolio de la ciudad


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El próximo 5 de Enero de 2011 se cumplirá un año del desalojo del edificio de la Calle Acuerdo 8 que albergaba al Patio Maravillas. El próximo 5 de Enero de 2011 se cumple también también el primer aniversario de la conquista de la nueva sede del Patio Maravillas en la Calle Pez 21.

Por si eso no fuera suficiente, el 5 de Enero se cumplen seis meses de la apertura de El Solar de la Calle Antonio Grillo, solar abandonado de propiedad pública que, desde su apertura, ha servido para que las redes sociales del barrio de Malasaña pongan en marcha una dotación social fundamental en un barrio como este.

Y por fin, el 5 de Enero se cumplen también tres años y medio de existencia del Patio Maravillas en Madrid. Tres años y medio resistiendo, haciendo ciudad, tejiendo redes, conspirando. Y vamos a celebrarlo como es nuestra costumbre… Pero esta vez con más motivos que nunca.

Hace unas semanas supimos que el Ayuntamiento de Madrid estaba empezando a poner en venta el patrimonio público de nuestra ciudad para afrontar su deuda. En concreto, en el barrio de Malasaña varios edificios de propiedad de la Empresa Municipal de la Vivienda han empezado a ser subastados al mejor postor. Edificios que deberían ser viviendas de protección oficial o dotaciones sociales, como el prometido y planificado Centro Comunitario en  la Corredera Baja de San Pablo. Prometido por el ayuntamiento a las asociaciones de vecinos del barrio hace más de diez años.

La venta de ese patrimonio permite entender tanto los mecanismo de funcionamiento del Ayuntamiento como las dinámicas que han llevado a la actual crisis económica. Primero se especula con el suelo y se realizan infraestructuras multimillonarias para atraer capitales de la economía financiera a través de las llamadas “Ciudades Marca”. Esto genera un endeudamiento progresivo e irresoluble. Posteriormente, se renegocian las condiciones de pago de dicha deuda en el mercado financiero. Cuando ésto no es suficiente, las finanzas públicas venden su patrimonio como pago indirecto a la inmobiliarias y constructoras que hicieron dichas infraestructuras. Pago con dinero o pago con suelo a precios de saldo.

Para comprar los edificios las empresas privadas acuden a los créditos de los bancos y se endeudan ellas también. Y finalmente, ponen a la venta esos edificios que la ciudadanía debemos comprar, para lo que también nos endeudamos. El ayuntamiento pasa a ser un mero intermediario entre entidades privadas y el capital financiero. Una empresa de lo público.

Eso tiene un nombre y ese nombre es expolio. El expolio es la desposesión de lo que no es común en nombre de la titularidad pública que otorga la gestión de bienes y los servicios a la administración. Público y privado son dos maneras de nombrar la misma cosa, dos mecanismos de acumulación distintos para conseguir lo mismo. Uno supeditado al otro.

Como si se tratara de una conquista del Oeste, hoy la reserva india es nuestra ciudad y los indios somos todos nosotros y nosotras. Mohawks de Malasaña, Oneidas de Lavapies, Onondagas de Barrio del Pilar, Cayugas de la periferia sur, Senecas de Aluche y Carabachel. Naciones Irokesas de Madrid. Mestizos rebeldes a la ley del dinero.

Hoy, en nuestro aniversario de muerte y vida declaramos que hemos desenterrado los tomahawks de guerra. Que invocaremos los espíritus de nuestros antiguos para defender nuestras ciudades y nuestro barrios tomados por el poder del dinero.

Invitamos a los Indios de Madrid a salir de sus reservas y correr libres por las praderas de la ciudad. Invitamos a los migrantes, las mujeres, los niños y a las viejas, a los parados y las precarias, a pintarse el rostro y danzar la danza de guerra.

Estas navidades El Patio Maravillas invita a los madrileños y las madrileñas a rebelarse y hacer el indio.

Y que el hombre blanco del Ayuntamiento de Madrid se rinda y no pretenda pagar sus deudas a costa de nuestras casas, nuestros solares, nuestras rentas, nuestras vidas.

Defendamos nuestra ciudad contra el expolio.

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