Historia de un expolio de lo común en favor de la ciudad “Marca”
CORREDERA BAJA SAN PABLO 20 Y BARCO 39
El 11-12-1991 el ayuntamiento de Madrid a través de la EMVS (Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo), dependiente del Área de Urbanismo y Vivienda, formaliza la compra de los edificios Corredera Baja de San Pablo 20 y Barco 39. Esta nueva adquisición, junto un paquete de edificios que compra la EMVS en el centro de la ciudad, es justificada por el ayuntamiento para compensar el déficit histórico de equipamientos públicos y dotaciones sociales en el centro de Madrid, y particularmente en el barrio de Malasaña.
En los años siguientes la EMVS inicia la expulsión de las personas que residen en los edificios y los locales que tiene actividad comercial, incluido el bar la pepita, lugar de referencia de la historia reciente del barrio. Después de un proceso largo, los vecinos del inmueble tuvieron que recurrir a la justicia para defender sus derechos frente a la administración, que acaba con realojos e indemnizaciones, en el año 2005 el edificio queda vacío. El ayuntamiento argumenta que todas las actuaciones han sido por el bien del interés general: el mal estado de los edificios que requieren su rehabilitación urgente; y dar respuesta a las necesidades de equipamientos sociales que demanda el barrio.
Como consecuencia de un proceso de negociación con diferentes asociaciones y actores del barrio en el año 2002/2003 se llega a un principio de acuerdo que culmina con la realización de un proyecto de ejecución de Centro Social, guardería infantil y 6 viviendas tuteladas en Corredera Baja de San Pablo 20 y Barco 39. Este proyecto liderado por la EMVS es el fruto de dos años de negociación con el movimiento vecinal del barrio, y es una forma de apaciguar el malestar vecinal ante la carencia de dotaciones sociales y la continua degradación del barrio. El proyecto se incluye en el Plan de acción del 2005 del ayuntamiento de Madrid, Oficina centro, ficha 22: “Programas de Equipamientos”. En el que aparece como “Centro Comunitario; pendiente de desalojar dos locales y dos viviendas, con proyecto de ejecución pendiente de licencia de obras”. Las obras nunca llegaron, y el Centro Comunitario tampoco.
En el mismo año que aparecen los edificios de Corredera Baja de San Pablo 20 y Barco 39 como nuevo equipamiento para el barrio de Malasaña en el Plan del 2005, el ayuntamiento da un giro al destino de los edificios. Son los años de mayor visibilidad y conflicto social ante la problemática de la vivienda, conflicto que señala a las administraciones en connivencia con el mercado como los responsables de la situación. Gallardón, otra vez para frenar el malestar social, lanza la promesa de de crear 40.000 viviendas sociales, volviendo a utilizar el patrimonio público de la ciudad con fines propagandísticos y electorales. En el nuevo plan urbanístico, motivado para cuadrar las cifras de la promesa política, se cambia el proyecto de Centro Comunitario para Corredera Baja de San Pablo 20 y Barco 39 por otro de 19 viviendas sociales y 5 locales. En el ejercicio político del 2008 se programa una partida de 1.500.000 de euros para la rehabilitación y ejecución del proyecto de 19 viviendas de carácter social y 5 locales. Al igual que con el Centro Comunitario, las obras nunca empiezan, las viviendas sociales quedan en promesa electoral.
En 2009 se inicia la venta al mercado de los edificios. La gestión de Gallardón al frente del ayuntamiento ha endeudado y arruinado a la ciudad de Madrid para los próximos 30 años. Para conseguir liquidez se inicia de forma silenciosa la venta del patrimonio público, o mejor dicho, el expolio de lo público. Corredera Baja de San Pablo 20 y Barco 39, junto a otros edificios públicos que estaban destinados a usos dotacionales, entra en dos concursos, 2009 y 2010, donde se subastan los edificios por 5.000.000 de euros, quedando ambos concursos desiertos de compradores: no son buenos tiempos para la especulación urbanística. Actualmente y ante la urgencia del ayuntamiento de conseguir dinero, los edificios serán vendidos sin concurso y a precio de saldo al primer comprador que aparezca. Dejando la puerta abierta a los agentes urbanos revitalizadores- como gustan llamar desde el ayuntamiento a empresas privadas con intenciones especulativas- que ayuden a mercantilizar el barrio tematizándolo y espectacularizandolo, Malasaña-mola-Malasaña-es-moderna-Malasaña-vende, y limpiando y expulsando todo lo que les sobra para cumplir el modelo, pongamos que hablamos de la sociedad de empresas Triball
En estos 19 años de relación del ayuntamiento con los edificios de Corredera Baja de San Pablo 20 y Barco 39, descontando el dinero que invirtió en la compra, se estima que el ayuntamiento ha gastado más de 1.000.000 de euros en los edificios: realización de proyectos que no se ejecutan, proceso judicial para echar a los residentes, realojos e indemnizaciones, alquiler del apuntalamiento a una empresa privada (6.000 euros al mes x 5 años = 360.000 euros), etc. Y todo para dejar los edificios vacios de uso, incumpliendo la función social que obliga la ley; favoreciendo el deterioro y avance de patologías físicas de los edificios al estar vacios (Corredera Baja de San pablo 20 es un edifico del siglo XVII y Barco 39 del XIX, ambos tienen grado de protección 1 por su valor patrimonial).
El ayuntamiento compra en 1991 dos edificios en el centro de Madrid para paliar el déficit de equipamientos y dotaciones sociales del barrio de Malasaña, transcurridos 19 saca los edificios a precio de saldo en el mercado, después de: utilizarlos con fines propagandísticos y electorales; engañar y manipular al movimiento vecinal; desposeer a la ciudad y sus gentes de un bien común; gastar 1.000.000 de euros; seguir degradando urbanística y socialmente el barrio de Malasaña; conjuntamente con el mercado inmobiliario empujar el proceso de gentrificación (proceso de transformación urbana en el que la población original de un sector o barrio deteriorado y con pauperismo es progresivamente desplazada por otra de un mayor nivel adquisitivo a la vez que se renueva, favoreciendo los movimientos de capital con carácter especulativo); contribuir al deterioro físico de los edificios.
Corredera Baja de San Pablo 20 y Barco 39 ejemplifica en un caso concreto la secuencia paso a paso del expolio de lo público en la ciudad de Madrid ejecutado por los gestores del ayuntamiento. Y evidencia el modelo de ciudad “marca” que nos llevan imponiendo desde hace ya tanto tiempo que cuesta recordar otro Madrid. Para el ayuntamiento, con Gallardón de cerebro y maestro de ceremonias, la ciudad de Madrid es un gran parque de atracciones y un gran recinto ferial donde sus gentes, su historia, sus barrios son atrezo que tienen que adaptarse a la escenografía para que el modelo, hegemónico, autoritario y unidireccional, funcione. Los barrios se convierten en atracciones de feria tematizados que tienen que responder a la idea de conjunto: el barrio gay, el barrio multiculti; el barrio moderno; el barrio de la letras y la pachanga barata; el barrio de los Austrias y la tapa española. Todo por el turismo, todo por las inversiones de capital, todo por situar en el escaparate de las grandes ciudades a Madrid con Gallardón jugando a prestigioso escaparatista. Aunque por el camino, nostrxs, las gentes que habitamos, sufrimos, vivimos y amamos a esta ciudad o aceptamos el papel de figurantes o trabajadorxs precarizados para mantener el modelo, o somos marginados y excluidos de nuestra propia ciudad.
Es el caso del Patio del Maravillas que después de tres años y medio construyendo desde abajo espacios y posibilidades para encontrar, investigar y trabajar en lo común, atravesando todo tipo de dificultades (criminalizados, estigmatizados, marginados). Hemos apostado por generar herramientas de intervención política y social, y mecanismos de participación, en definitiva por democratizar la ciudad y el derecho al territorio. Buscando soluciones y caminos que hemos expuesto a la propia administración. Hasta el momento sólo hemos recibido buenas palabras y ausencia total de voluntad política: estamos fuera de la lógica modelo.
Corredera Baja de San pablo 20 y barco 39 es una posibilidad y una oportunidad para visibilizar y hacer de altavoz ante el expolio de lo común, el modelo autoritario en el que vivimos y la ausencia de democracia, mercantilización de la ciudad y la vida urbana, privatización de lo público, etc. Pero también para experimentar nuevas formas de articulación colectiva, de seguir construyendo e investigando sobre lo común, de proponer otras formas de ser y estar en la ciudad.

[...] This post was mentioned on Twitter by Vanesa Grande, Patio Maravillas. Patio Maravillas said: Historia de un expolio de lo común en favor de la ciudad "Marca" – Corredera Baja de San Pablo 20 y Barco 29 http://bit.ly/fKGeaR [...]