Año 9 de existencia, mes 8 de desalojo, alba de una larga noche


Desde nuestros inicios en el Patio Maravillas hemos trabajado y luchado por imaginar, construir y conseguir una realidad urbana en la que iniciativas ciudadanas pudiesen dar vida social, cultural y política a espacios en estado de abandono o infra-utilizados. Una lucha, en la que hemos optado siempre por la construcción y conquista de derechos desde abajo, desde el hacer, conscientes de que los derechos se conquistan con desobediencia pero sólo se universalizan si son recogidos y reconocidos legalmente.

Hace unas semanas, el Ayuntamiento de Madrid anunció su intención de ceder espacios públicos a la ciudadanía madrileña organizada presentando unas “directrices” para orientar la cesión de espacios municipales. Si bien saludamos la iniciativa del consistorio, valoramos las directrices con reserva e incluso decepción. Entenderemos positivo que se desarrollen políticas públicas que promuevan los espacios de gestión ciudadana, sin embargo, resulta decepcionante constatar el resultado producido por una maquinaria institucional anquilosada que una vez más ha demostrado estar por detrás de la ciudadanía organizada.

A lo largo de estos años hemos luchado por una autogestión ciudadana, autónoma, estable, empoderada y empoderante y no hemos caminado en solitario. En el trayecto nos hemos encontrado, compartido y construido con una multitud de colectivos incansables. Personas que como nosotras trabajan desde la cotidianidad para generar una ciudad mejor con la cabeza, las manos y el corazón. Desde que el pasado primero de noviembre sacásemos la actividad del Patio Maravillas a la calle, hemos permanecido en silencio. Un silencio inquieto en el que hemos trabajado sin descanso con todos estos colectivos y personas para construir lo que hoy conocemos como Red de Espacios Ciudadanos (REC). Un espacio de trabajo, reflexión y apoyo colectivo para compartir los motivos, modos y maneras de generar espacios autogestionados y redes entre ellos.

Este espacio es en sí una verdadera victoria y confiamos en que continúe el desarrollo de su potencia cooperativa, como espacio de intercambio, reflexión y auto-organización ciudadana. Desde esta red estamos trabajando de forma colectiva, democrática y transparente en un proceso de evaluación y enmienda continuada a las políticas públicas para la cesión de espacios a iniciativas ciudadanas. Lo hacemos convencidas de que es la inteligencia colectiva madrileña, conectada y organizada con nodos en otras ciudades, quien tiene mayor capacidad de entendimiento de la complejidad social de la ciudad y, como se ha demostrado, de llevar a cabo prácticas y proponer herramientas políticas para emanciparnos de una administración pública encorsetada y de un modelo de ciudad especulativo. Por tanto apostamos por la conversación abierta entre los espacios ciudadanos organizados en torno a la REC para diagnosticar y valorar este nuevo documento, el proceso, los horizontes que plantea. Desde el Patio Maravillas, apostaremos por ésta y otras redes que sigan consolidando prácticas sociales urbanas que vienen demostrándose exitosas, experimentando y dibujando los horizontes de una ciudad más habitable.

El cambio institucional ocurrido en nuestra ciudad ha atravesado profundamente a los movimientos sociales de Madrid. En ese contexto en el Patio Maravillas vivimos nuestros propios procesos paralelos: desalojos, recomposición, reflexión y resituación. Somos más que un Centro Social: somos una comunidad con sus debates y contradicciones, con sus miedos y alegrías, con sus objetivos, cambios, limitaciones e ilusiones. Somos todo eso y queremos seguir siéndolo. Complejidad expresada en este silencio que tan poco nos caracteriza y que tanto se ha hecho (re)sentir en los últimos meses. Un silencio al que hemos contrapuesto una actividad incesante, un silencio que nos pesa y un silencio que finalmente hoy dejamos atrás.

Durante este tiempo también hemos sufrido un importante vacío. Una carencia que atraviesa nuestro(s) cuerpo(s) y que se sufre en toda la ciudad: la escasez de espacios sociales ciudadanos. Estos territorios autogestionados son fundamentales para el encuentro, la reflexión colectiva, las sinergias y la acción orientada a una transformación propositiva de la ciudad que vivimos. Mayor es la sensación de ausencia y necesidad ante este momento de recolocación que atraviesa Madrid en lo político y en lo social. El Patio Maravillas se concibe desde sus inicios como uno de esos espacios, de estos territorios pensados y experimentados para el encuentro, el trabajo, la colaboración, la reflexión y el empoderamiento ciudadano. Hoy, pese a vivir una situación difícil, seguimos reivindicándonos y afirmándonos como tal. Hoy queremos afirmar con alegría que Madrid superará esta escasez y queremos agradecer a quienes lucháis para revertirla, a todas las que nos acogisteis en esta larga noche, a todas las que  mostrasteis vuestro amor, apoyo o preocupación por la ausencia. Especial mención a nuestras compas de La Morada en Chamberí. Os habéis convertido en un segundo hogar donde los colectivos del Patio hemos podido seguir realizando actividades y talleres, a Diagonal, Nosaltres, PEC, La Traviesa, Acacias 3 y muchos otros espacios que nos han acogido y apoyado.

Sabemos y sabéis que hay espacios de sobra en Madrid para que el Patio Maravillas y cualquier otra iniciativa ciudadana puedan trabajar por una ciudad que ponga la vida de las personas en el centro. Están los espacios vacíos de las instituciones públicas, que reclamamos como apuesta del necesario reconocimiento de este derecho a la ciudad, pero también están los vacíos que el capital especulativo tiene paralizados y, por supuesto, miles de rincones autónomos en la ciudad que siguen construyendo y tejiendo redes desde abajo.

Madrid necesita de estos espacios que son a la vez territorios, herramientas, laboratorios e infraestructuras de la ciudadanía madrileña para que vertebren su actividad social, cultural y política. Pero el Patio Maravillas no es simplemente un espacio ni un territorio, es ante todo un proyecto, una apuesta de transformación del escenario urbano, un proyecto para las personas que habitan y atraviesan Madrid que presentamos aquí ante quien quiera leerlo. Un proyecto vivo, materializado y defendido cada día de los nueve años de nuestra existencia. Es indudablemente el resultado de unas ausencias experimentadas y sufridas en nuestra ciudad, en nuestros barrios, pero también y ante todo, de unas potencias y unas formas de hacer. Es por ello que garantizamos aquí que este proyecto recuperará su materialidad, volverá a ser una realidad tangible, dará de nuevo vida a un espacio vacío. Más pronto que tarde y sea como sea.

Tras el silencio y la ausencia -no siempre elegidos ni conscientes pero siempre dolorosos- este comunicado es 

una afirmación: “el paso a la humanidad se llama rebeldía”

una declaración: seguimos y seguiremos luchando con todos los compañeros y compañeras que hacen del camino y la pelea

un grito existencial: el Patio fue, es y será  

 ¡EL PATIO VIVE, LA LUCHA SIGUE!

 

“Cuanto más oscura es la noche, más cerca está el amanecer.”

Compartir

'