Absueltas las 4 compañeras en el juicio por Pez 21


El pasado 3 de junio el Patio Maravillas se enfrentó a un juicio por usurpación del edificio sito en la calle Pez 21.

El supuesto por el que se nos juzgaba era el de usurpación de tipo 2 (Permanecer en el edificio contra la voluntad del propietario del mismo) y se juzgaba a cuatro compañeras del Patio que se habían auto-inculpado del supuesto delito.

En un momento en el que los partidos políticos del régimen del 78 intentan constantemente eludir su responsabilidad política (y judicial) en los distintos casos de corrupción que se les imputan, en el Patio respondemos de nuestros actos como hemos hecho siempre, dando la cara, asumiendo cualquier responsabilidad, explicando los motivos de nuestras acciones, en la calle, en los medios de comunicación y ante los jueces.

Fueron cuatro pero podríamos haber sido veinte (presentamos, de hecho, bastantes más autoinculpaciones), cien o mil las personas que ese día fueron a los juzgados, a defender la legitimidad de construir centros sociales vivos en espacios que antes estaban abandonados fruto de la especulación inmobiliaria en nuestra ciudad y especialmente en el distrito centro.

Ayer conocimos la sentencia del juzgado y con alegría os contamos que hemos sido absueltos.

La juez que lleva el caso argumenta dos cuestiones para sostener la absolución. En primer lugar que nadie ha sido capaz de probar que el día en que la propiedad vino al edificio tomar posesión de él, las personas autoinculpadas impidieran que tal cosa sucediera. Ni la propiedad pudo identificarlas, ni el informe policial las menciona, ni la fiscalía aportó ningún argumento más allá de las propias autoinculpaciones, que hacían referencia a una defensa política del espacio.

En segundo lugar se señala que este caso no debería ser juzgado por la vía penal sino, en todo caso, por vía civil. El reconocimiento a la vía civil presupone un derecho reconocido por la propiedad al propio Patio en relación al edificio, algo que nos parece sumamente importante porque viene a legitimar nuestra acción como colectivo.

A día de hoy, más de un año después del desalojo, el edificio de Pez 21 sigue vacío, abandonado en medio de un barrio carente de infraestructuras públicas para el uso común de las y los vecinos de Malasaña y de la ciudad. Si este juicio hubiera sido por lo civil, como dice la sentencia, probablemente este espacio seguiría a día de hoy lleno de vida, de actividades y de colectivos, conquistando derechos y haciendo ciudad democrática, desde lo social y comunitario.

Y un año después del desalojo del Patio de la sede de Divino Pastor el Patio Maravillas sigue sin un espacio donde volver a retomar las actividades de cientos de colectivos que seguimos esperando a que el Ayuntamiento de Madrid ceda un lugar público. Llevamos 9 años defendiendo que la autogestión de centros sociales debe ser un derecho en la ciudad, y este derecho parece no poder hacerse real. Seguiremos exigiéndolo. Y en septiembre nos veremos.

Feliz agosto.

 

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