Un Centro Social sin Centro Social no es un Centro Social


  • El Patio Maravillas ofrece un aperitivo en Malasaña hoy a partir de las 13h.

Tras nueve años latiendo, el Patio Maravillas lleva uno sin espacio para desarrollar su proyecto político. El mismo año que Madrid lleva sin un Patio Maravillas, ese hueco vivo y lleno de corazones latientes en el centro de un Madrid arrasado por la especulación. Mientras tanto, hemos visto cambiar dramáticamente el barrio de Malasaña, el barrio que nos vio nacer, víctima de la voracidad empresarial, de los intereses inmobiliarios y del expolio de los bienes comunes con la aprobación, o el impulso, de las distintas administraciones locales, autonómicas y estatales.

También estos años han presenciado lo que pasó durante el 15M (y su influencia decisiva en el ciclo político), y, sobre todo, cómo la inteligencia colectiva de la ciudad no ha dejado de enredar en formas de expresión y organización, de resistencia y de lucha. Esa inteligencia colectiva nos ha atravesado y desbordado en infinidad de ocasiones: somos un trozo de ciudad sensible a esos desbordes, por eso nos hemos dejado afectar y hemos afectado, declarándonos siempre como un territorio del común.

Así, la apuesta que hoy comienza tiene dos objetivos principales. Por un lado, se trata de reivindicar esa inteligencia colectiva y aportar un espacio de autogestión ciudadana para la ciudad. Por otro, queremos poner el acento en este edificio como símbolo del fracaso de unas políticas públicas que favorecen la especulación a costa del bienestar de la ciudadanía.

En cuanto al primer objetivo, la manifiesta incapacidad de las administraciones para cuidar y promover los Centros Sociales en Madrid, nos hace proponer hoy, a quien se sienta interpelada, a que se componga con nosotras para que la ciudad siga latiendo. Porque hace más de un año ya, vivimos el cambio en el gobierno municipal con optimismo. Por eso decidimos apostar por la oportunidad que se abría, trabajando en pos de la conquista del derecho a la ciudad. Entendemos los Centros Sociales, así como la autogestión ciudadana, como elementos básicos que conforman ese derecho. También consideramos que ambas cosas son herramientas fundamentales para desarrollarlo y hacerlo durar. Además, creemos que, desde los Centros Sociales (que son mucho más que contenedores de acontecimientos), se habilitan territorios abiertos e imprescindibles para que las prácticas autónomas se desarrollen, afectando así al ciclo político de la mejor manera: desde un hacer enraizado en la realidad que visibiliza conflictos, poniéndoles nombre, y que condiciona a las instituciones para que hagan lo que deben.

En Madrid llevamos desde el siglo pasado pensando en un estatuto para los Centros Sociales, en conversación con otros nodos y redes. Hoy lo seguimos haciendo en la Red de Espacios Ciudadanos a través del Marco Común de Cesiones que presentamos este enero. Este documento (tan diferente, en su proceso de elaboración y resultado, de las cobardes e insuficientes directrices recientemente aprobadas por el Ayuntamiento de Madrid) ha sido desarrollado en común a través del análisis de otros convenios de cesión, diversas regulaciones y relatos políticos sobre los comunes urbanos de muchas experiencias en ciudades de toda Europa, recoge tradiciones vivas europeas y las proyecta hacia una apuesta política concreta por lo común en el Madrid de 2016.

También debemos recordar que los dos últimos edificios que alojaron al Patio Maravillas en la calle Divino Pastor, y anteriormente en la calle Pez, permanecen, tras más de un año desalojados, en situación de abandono. Además, nos importa subrayar que, pese a lo que se ha venido diciendo desde el Ayuntamiento, existen edificios vacíos de propiedad municipal en el centro de Madrid. Tres ejemplos: el inmueble en el 20 de Alberto Aguilera, una porción de 3.000m2 del edificio del Conde Duque y el edificio situado en la calle Gobernador esquina con el paseo del Prado. De una forma u otra, el Patio ha tenido una relación con estos tres espacios, señalándolos o visitándolos como lugares que podrían dar una solución a las demandas de cesión de un espacio municipal a la autogestión ciudadana, algo que lamentablemente no parece estar en los planes de este Ayuntamiento. En total, cinco lugares que siguen hoy día vacíos mientras que el territorio sigue teniendo las mismas carencias dotacionales: ¿de veras alguien piensa que esto tiene sentido?

El segundo objetivo de esta apuesta que hoy comienza tiene relación con el motivo por el que nos fijamos en este edificio en concreto. Desde hoy, el Patio se establece en este nuevo espacio: un inmueble, propiedad privada, que lleva abandonado años y en el que el Ayuntamiento se ha visto obligado a emprender obras de rehabilitación con dinero público. Esto nos parece una clara oportunidad para reclamar que se implementen las políticas públicas por las que luchamos: este edificio debería ser puesto al servicio de la ciudadanía. Porque hacen falta viviendas sociales así como otras dotaciones públicas y, sobre todo, porque el valor de uso de los edificios de nuestras ciudades debe estar por delante de su valor de cambio.

Por último, es importante para nosotras recordar algo que siempre hemos sostenido: la política no es votar cada cuatro años, la política es lo que hacemos juntas cada día.

Ven sin dudarlo a la calle san Mateo a celebrar con nosotras que la ciudad es de todas. Ven a construir los comunes urbanos que nos permitirán atravesar el desierto, atravesar de nuevo el tsunami.

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