Más que lobistas, lobas


 

“Hasta que las lobas tengan sus propias historiadoras, las historias de cacería seguirán glorificando al cazador.” 

Eduardo Galeano.

 

¿Dónde está la política?

Madrid necesita que sus gentes salgan a la calle y construyan una ciudad que merezca la pena ser vivida. Para ello, es fundamental exigir y conquistar derechos: desde los centros sociales, desde las plataformas de afectados por los desahucios, desde la creación de espacios de debate colectivo, en definitiva, desde la movilización, imaginando propuestas y otros modelos posibles. También señalando, cuando sea necesario, los desmanes urbanísticos: ya sean del Ayuntamiento o de cualquier otra institución. Madrid necesita un cambio, y ese cambio llegará sólo desde el empuje y el deseo de las personas que la habitan.

Madrid necesita actuar urgentemente contra la segunda burbuja inmobiliaria, que presenta sus repercusiones más inmediatas y visibles en la turistización del centro y la creciente burbuja de los precios del alquiler. Barrios que se vacían de vecinos y vecinas, de tejido comercial y social, y que se transforman en una ciudad-decorado, objeto de consumo exclusivamente turístico, compuesta por una combinación de centros comerciales, hoteles, falsos hoteles (http://www.somosmalasana.com/china-c-cabrerizo/), museos, falsos museos (http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/05/04/madrid/1367681768_366720.html)

La ciudad sin vida frente a la ciudad de la vida.

La retirada del punto del pleno sobre el Plan Especial de Divino Pastor no es un logro del Patio Maravillas. Es un logro de Madrid, donde desde hace mucho tiempo somos muchos los colectivos, redes, plataformas y mareas que demandamos la necesidad de un modelo de ciudad que sitúe los derechos sociales, la dignidad y la calidad de vida de su población en el centro Y denunciamos la tendencia al monocultivo turístico y de ocio del centro de la ciudad, una tendencia posible gracias a alianzas entre la industria del turismo, la industria inmobiliaria y los poderes públicos.

Necesitamos políticas de ciudad que no antepongan el beneficio económico por encima de la vida. Oponernos a que el ayuntamiento haga modificaciones del planeamiento urbanístico en beneficio de inversores es tener clara nuestra posición. La seguiremos teniendo clara gobierne quien gobierne.

Para construir esa otra ciudad, es indispensable construir desde la autonomía y desde la base social, y los centros sociales se han mostrado herramientas indispensables para ello en las últimas tres décadas. Toca enfrentar la batalla por la ciudad desde donde siempre hemos estado, golpeando desde fuera, desde donde se construye el poder ciudadano que será capaz de construir otro modelo de Madrid, opuesto al de los agentes financieros e inmobiliarios. Frente al discurso del secado de los movimientos, federación de iniciativas y reagrupación de fuerzas. Frente a una ciudad rendida al poder del ladrillo y las finanzas, bienes comunes y derechos. Frente a la ciudad mercancía, centros sociales.

Hay dos modelos de ciudad para Madrid: la que se pone al servicio de los intereses financieros y la que se pone al servicio del derecho a vivir en la ciudad dignamente, y para todas. La pugna entre esos dos modelos no es nueva, viene de largo y no podemos librarla en una única batalla. Y desde luego, esa batalla no podemos enfrentarla solas. Necesitamos explorar nuevas herramientas, emplear las que conocemos y seguir imaginando las siguientes en red, con otras, en común.

Nosotras tenemos claro que estamos del lado de la defensa y la conquista de derechos. Y ponemos en juego dos herramientas: una es la oportunidad de movilizarnos juntas por el derecho a la ciudad, y la otra es seguir peleando por abrir, de nuevo, el Patio Maravillas en un edificio del centro de Madrid.

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