La libreteca tiene nuevo hogar: es en la segunda planta del patio (ex-kintopp), y hemos cambiado la virgen embarazada por una musa de rizos clásicos y falso pudor. Como siempre, está abierta y en busca de lectores.
La libreteca es un punto de encuentro para todos los que tengan ganas de leer y de intercambiar palabras.
-¿Nos elevamos ya?
-Al contrario, bajamos más aún.
-!Por dios! !Echad el lastre!
-Ya se ha arrojado el último saco.
-¿Vuelve a subir el globo?
-No.
-Oigo algo como un rumor de olas.
_Tenemos al mar aquí mismo, debajo de nosotros.
-A unos quinientos pies cuanto más.
Una voz potente se dejó oír, pronunciando estas palabras:
-Abajo todo lo que pesa y que dios nos proteja.
*La isla misteriora. Julio Verne.
Como un torpe actor sobre la escena, que por miedo olvida su parte, o como un iracundo en el cual desborda la cólera cuyo exceso de fuerzas debilita su propio corazón, así yo, por miedo de confiar, olvido decir la exacta ceremonia del ritual de amor, y en la propia fuerza de mi amor desfallezco bajo el excesivo peso de mi propio amor. Oh, deja que mis libros sean la elocuencia y los mudos serán heraldos de mi parlante pecho; que imploren ellos amor, y esperen recompensa más que la lengua que más y mejor se haya expresado. Oh, aprende a leer lo que el silencioso amor ha escrito: el oír con los ojos corresponde a la agudeza sutil del amor.
*William Shakespear, Soneto 23


